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Conasama lanza nuevos lineamientos para centros de rehabilitación: el reto de salvar vidas y dignificar la atención
José David Pérez Vázquez - Diagnóstico Social
2025/10/08 - 10:03
José David Pérez Vázquez.-El pasado 30 de octubre de 2025, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) publicó oficialmente las modificaciones a la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-1999, reforzando los criterios de operación, supervisión y atención en los centros residenciales para el tratamiento de las adicciones en México. Con este paso, la autoridad sanitaria busca regularizar un sector históricamente marcado por la informalidad, los abusos y las tragedias.
Durante años, los llamados “anexos” han sido tanto refugio como escenario de vulneración. Espacios creados con la intención de ayudar a quienes enfrentan una adicción, pero que en numerosos casos han operado sin supervisión, sin personal capacitado y sin protocolos clínicos. En ese vacío institucional se han multiplicado los testimonios de maltrato, internamientos forzosos, negligencia médica e incluso muertes que han estremecido a la opinión pública.
De acuerdo con datos recopilados por medios nacionales, al menos 94 personas murieron durante 2024 en centros residenciales para adicciones en México, lo que equivale a un promedio de dos muertes por semana. De esas defunciones, solo una ocurrió en un centro reconocido oficialmente por Conasama, lo que confirma que la gran mayoría de los fallecimientos se registran en espacios no regulados. En entidades como Guanajuato, entre 2020 y 2025 se han documentado 58 muertes dentro de anexos, muchas de ellas vinculadas a riñas, golpizas o ataques armados.
Casos emblemáticos, como el de Juan Santiago Reyes Ramírez, quien perdió la vida el mismo día que ingresó a un centro de rehabilitación en Ecatepec en septiembre de 2024, o el asesinato de cuatro personas en un anexo irregular en Guanajuato, han evidenciado una realidad innegable: la falta de regulación mata.
Ante este panorama, los nuevos lineamientos de Conasama establecen un marco más estricto para el funcionamiento de los centros. Exigen contar con personal capacitado en salud mental y adicciones, protocolos clínicos avalados, registro de ingreso y egreso transparente, infraestructura adecuada y la prohibición de prácticas contrarias a los derechos humanos. Además, se emitieron documentos complementarios como la “Guía para la Supervisión de Establecimientos Residenciales” y la “Guía para la Operación de Establecimientos Privados”, ambas publicadas en 2024, que dotan a los supervisores y operadores de criterios técnicos, éticos y metodológicos claros.
No obstante, la verdadera prueba será la aplicación. Durante décadas, México ha contado con marcos normativos que se diluyen en la práctica, mientras los centros irregulares continúan operando en la sombra, muchos de ellos vinculados a la marginación y la desesperación social. La diferencia entre un tratamiento digno y un encierro violento no depende solo de la norma, sino del seguimiento que se le dé.
Conasama busca con este cambio no solo ordenar el sistema, sino dignificar la atención. Los nuevos lineamientos son una oportunidad para profesionalizar el trabajo en adicciones, fortalecer la perspectiva de derechos humanos y crear condiciones seguras para la rehabilitación. Sin embargo, también representan un desafío enorme: cerrar los espacios clandestinos, capacitar al personal, y garantizar que la supervisión no sea esporádica, sino constante.
Regularizar no es burocratizar, es salvar vidas. Cada muerte en un anexo irregular es una señal de omisión, de la falta de presencia del Estado donde más se necesita. Los nuevos lineamientos marcan un antes y un después en la historia de la atención a las adicciones en México. Lo que está en juego ahora es que esta reforma no se quede en papel, sino que se traduzca en una transformación real una que devuelva dignidad, confianza y seguridad a quienes buscan una segunda oportunidad.
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